Subtitulado para sordos, subtítulos cerrados y subtítulos: qué necesitan los vídeos de su empresa
El subtitulado para sordos (SDH) y los subtítulos cerrados están pensados para quien no puede depender del audio: además del diálogo, indican quién habla y los sonidos que aportan significado. Los subtítulos traducidos solo reflejan el diálogo, para quien oye pero no entiende el idioma. La mayoría de los vídeos de empresa necesitan una pista accesible por idioma. DEMA Solutions elabora subtítulos y SDH en muchos idiomas.

A quién va dirigida esta guía
Esta guía es para quien encarga los vídeos, no para quien los ve: responsables de marketing y comunicación que publican lanzamientos de producto y vídeos corporativos, equipos de recursos humanos y formación que preparan programas de acogida y cursos obligatorios, y responsables de producto que graban demostraciones y tutoriales. Tarde o temprano alguien pregunta: ¿subtítulos, subtítulos cerrados o SDH? ¿SRT o VTT? ¿Incrustados o en un archivo aparte? Esta guía está escrita para quien tiene que pedir el archivo correcto y mantenerlo coherente en todos los idiomas.
Subtítulos, subtítulos cerrados, subtítulos abiertos y SDH: las definiciones
Los términos se solapan y no significan lo mismo en Europa que en Norteamérica. Estas son las definiciones de trabajo que utilizan los profesionales.
Los subtítulos son el texto en pantalla que reproduce el diálogo, normalmente en otro idioma. Dan por hecho que el espectador oye la banda sonora: la música, el timbre, el cambio de tono de una voz. Sirven para salvar una barrera lingüística, por lo que omiten todo lo que no es habla.
Los subtítulos cerrados (closed captions, CC) reproducen el habla y los sonidos relevantes, y se llaman «cerrados» porque el espectador puede activarlos o desactivarlos. El término procede de la televisión norteamericana, donde iban codificados en la señal. Las pautas de accesibilidad para la web definen los subtítulos accesibles como una alternativa textual sincronizada tanto del habla como de la información sonora no verbal necesaria para entender el contenido.
Los subtítulos abiertos están siempre visibles porque forman parte de la imagen. Nadie puede desactivarlos, traducirlos ni ocultarlos. Son habituales en los clips para redes sociales que se reproducen sin sonido.
El SDH (Subtitles for the Deaf and Hard of Hearing), es decir, el subtitulado para personas sordas y con discapacidad auditiva, contiene la misma información que los subtítulos cerrados (diálogo, identificación de personajes, efectos sonoros y música relevante), pero sigue las convenciones de presentación de los subtítulos. El formato se extendió con el DVD y el streaming, donde un único archivo debía servir a la vez para la accesibilidad y la traducción. En España también se habla de subtitulación para sordos o de subtítulos para sordos.
Entonces, ¿qué es SDH en la práctica? Una pista de accesibilidad para quien no puede depender del audio, entregada en el mismo formato que los subtítulos convencionales.
Subtítulos cerrados o subtitulado para sordos: qué cambia realmente
Para una empresa que publica vídeos en internet, los subtítulos cerrados y el SDH se diferencian menos por su finalidad que por su tradición y su formato. Ambos dan a quien no oye la banda sonora la misma información que recibe quien la oye.
Origen y formato. Los subtítulos cerrados nacen de las normas de televisión y pueden colocarse en la pantalla, junto a quien habla o lejos de los textos sobreimpresos. El SDH se entrega como archivo de subtítulos y se ve como unos subtítulos normales, centrados abajo, con el estilo del reproductor.
Idioma. Los subtítulos cerrados suelen estar en el mismo idioma que el audio, porque su objetivo es el acceso, no la traducción. El SDH puede hacerse en el idioma original o en un idioma de destino, y por eso es la opción natural para el vídeo corporativo multilingüe: una pista SDH en alemán para un vídeo de formación en español es a la vez traducción y accesibilidad.
Convenciones. La tradición de los subtítulos cerrados describe los sonidos entre corchetes y nombra a quien habla; algunas pautas europeas de SDH, como la española, recurren además a colores o posiciones. Ambas opciones funcionan si se aplican con coherencia.
Cuando un proveedor o una plataforma le pida elegir entre SDH y CC, pregunte a su vez: ¿el archivo se reproducirá en un entorno de televisión o en un reproductor web, y hay que traducirlo? Para un vídeo web en varios idiomas, la respuesta suele ser una pista de tipo SDH por idioma, bien etiquetada en el reproductor.

Qué añade el subtitulado para sordos: hablantes, sonidos y música
La diferencia entre un archivo de subtítulos traducidos y una pista accesible está en la información que un espectador oyente recibe del sonido sin darse cuenta.
Identificar a quien habla es imprescindible cuando la persona está fuera de plano o intervienen varias. Una espectadora sorda no puede saber si una instrucción la da el formador o la responsable de seguridad que aparece en el plano siguiente si el subtítulo no lo indica.
Los efectos sonoros importan cuando cambian el significado. En un vídeo de producto, el clic que confirma que una pieza ha quedado bloqueada, la alarma que señala una avería o el pitido de fin de ciclo son información, no decoración. Una pista SDH los describe brevemente en el momento en que se producen.
La música y el tono importan cuando crean el contexto, y un buen SDH solo los describe cuando son relevantes, porque describir cada acorde hace el texto más difícil de leer.
Todo ello exige criterio para decidir qué sonidos importan y cómo describirlos en pocas palabras, y ese criterio debe aplicarse de nuevo en cada idioma. Por eso DEMA trata los subtítulos SDH para personas sordas y con discapacidad auditiva como un servicio propio, con convenciones acordadas con el cliente antes de empezar.
Subtítulos o subtítulos cerrados: qué necesita su público
La decisión es más sencilla si parte de quién verá el vídeo y en qué condiciones.
Si su público oye pero habla otro idioma, por ejemplo distribuidores italianos ante la presentación de un producto español, bastan los subtítulos traducidos. Si el vídeo es interno y está en el idioma del público, los subtítulos accesibles en el idioma original lo abren a los compañeros sordos o con discapacidad auditiva. Si el vídeo es público o llega a varios países, lo más seguro es una pista accesible en cada idioma.
Por tanto, rara vez se trata de elegir una cosa u otra. Muchas empresas optan por SDH en el idioma original, SDH o subtítulos en cada idioma de destino y subtítulos incrustados para los clips de redes sociales, una decisión que se toma una vez como norma interna y no vídeo a vídeo.
Normas y pautas: WCAG, EN 301 549 y la norma UNE 153010
Ninguna ley europea fija el aspecto que debe tener un subtítulo, pero hay referencias claras.
WCAG. Las Pautas de Accesibilidad para el Contenido Web, en sus versiones 2.1 y 2.2, contienen los criterios con los que se evalúa la mayoría de los contenidos. El criterio de conformidad 1.2.2 Subtítulos (grabados), de nivel A, exige subtítulos para todo el contenido de audio grabado en los medios sincronizados, salvo que el vídeo sea en sí mismo una alternativa a un texto claramente identificada como tal. El criterio 1.2.4 Subtítulos (en directo), de nivel AA, lo extiende a los contenidos en directo, como seminarios web y retransmisiones. Los criterios de audiodescripción, 1.2.3 y 1.2.5, responden a la necesidad contraria: hacer accesible la información visual a quien no ve. Como las WCAG incluyen en los subtítulos el audio no verbal, un archivo solo con diálogos no cumple el criterio.
EN 301 549. La norma europea sobre requisitos de accesibilidad de productos y servicios TIC, adoptada en España como UNE-EN 301 549, incorpora las WCAG 2.1 de nivel AA para los contenidos web y añade requisitos para la tecnología que reproduce vídeo: mostrar los subtítulos, mantenerlos sincronizados, conservarlos cuando el contenido se convierte y ofrecer controles para activarlos. Es la referencia de la normativa sobre accesibilidad de los sitios web del sector público y el criterio que muchas empresas aplican en la práctica.
La norma UNE 153010. España es uno de los pocos países con una norma específica: la UNE 153010, «Subtitulado para personas sordas y personas con discapacidad auditiva», en su versión de 2012, establece requisitos y recomendaciones sobre la presentación de los subtítulos, como el número de líneas y su posición, el tiempo de exposición, la identificación de personajes y el tratamiento de los efectos sonoros y la información contextual. Es la referencia habitual de la subtitulación para sordos en España. Otros mercados tienen sus propias pautas, por lo que, en un vídeo de empresa, conviene fijar qué convención sigue cada idioma y aplicarla con coherencia.
Formatos: SRT, WebVTT y subtítulos incrustados
El formato determina dónde pueden reproducirse los subtítulos y cuánta información SDH llega al espectador.
SRT es el archivo de subtítulos más sencillo y más aceptado: bloques numerados, tiempos de entrada y salida, y texto. Lo admiten casi todos los reproductores y plataformas de vídeo. Su punto débil es la presentación: la posición y los estilos no se admiten de forma fiable, así que la identificación de hablantes y los sonidos deben ir en el texto, y los colores de identificación que recomienda la norma española pueden perderse.
WebVTT es el formato del W3C para el vídeo web, que los reproductores HTML5 leen de forma nativa. Admite posición, estilos básicos y etiquetas que indican quién habla. En una página HTML, la pista puede declararse como «subtitles» o «captions»: etiquetar un archivo SDH como captions, con el código de idioma correcto, ayuda mucho a quien usa tecnologías de apoyo.
Los subtítulos incrustados (abiertos) forman parte de la imagen. Funcionan en cualquier lugar, lo que los hace útiles para clips de redes sociales que se reproducen sin sonido, pero no se pueden desactivar ni ampliar, las tecnologías de apoyo no pueden leerlos y cada idioma necesita su propio archivo de vídeo. Para las bibliotecas de vídeos de formación y de producto, los archivos separados son la mejor opción.
Velocidad de lectura, longitud de línea y segmentación
Un subtítulo correcto que dura demasiado poco en pantalla falla al espectador igual que uno erróneo. Por eso las pautas profesionales limitan cuánto texto aparece y durante cuánto tiempo.
La mayoría de las pautas admiten dos líneas por subtítulo y, aproximadamente, entre 37 y 42 caracteres por línea, según el idioma y la pantalla. La velocidad de lectura suele expresarse en caracteres por segundo y, para un público adulto, las recomendaciones habituales se sitúan más o menos entre 12 y 17 caracteres por segundo, con valores más bajos para el público infantil y para parte del público sordo. Cada subtítulo debe permanecer en pantalla el tiempo suficiente para leerlo, evitar en lo posible los cambios de plano y dividir las líneas por puntos naturales de la frase.
Por eso los subtítulos casi nunca reproducen cada palabra: el subtitulador condensa y conserva el significado, la terminología y el tono. En el SDH la presión es mayor, porque las descripciones sonoras y la identificación de hablantes compiten por el mismo espacio. Una transcripción literal no es un archivo de subtítulos.
Subtítulos multilingües y SDH en varios idiomas
Cuando una biblioteca de vídeos se internacionaliza, cada idioma nuevo es una pista nueva y cada cambio en el vídeo afecta a todas.
Parta de un original limpio. Unos subtítulos correctos en el idioma de origen son la mejor base para traducir; una transcripción automática sin revisar arrastra cada error a cada idioma. A menudo los tiempos del original se usan como plantilla, para que todos los idiomas compartan la misma segmentación, con pequeños ajustes donde haga falta.
Mantenga la terminología coherente. Los nombres de producto, las etiquetas de la interfaz y los términos técnicos deben coincidir con los del manual, la web y el software. Si el subtítulo llama a un botón de una manera y la pantalla lo muestra de otra, el espectador lo nota. La misma gestión terminológica centralizada que mantiene coherentes los contenidos técnicos se aplica a los subtítulos, y las demostraciones que muestran una interfaz se benefician del mismo glosario que la traducción de software para HMI y máquinas.
Adapte las descripciones sonoras. Las convenciones del SDH cambian de un país a otro, de modo que los sonidos y la identificación de hablantes deben adaptarse a las convenciones del mercado de destino, no traducirse palabra por palabra.
Subtítulos automáticos con IA o subtitulación profesional
Los subtítulos automáticos ya están integrados en casi todas las plataformas de vídeo. Para un borrador o una grabación interna son útiles; para un vídeo de empresa publicado tienen puntos débiles previsibles. Dónde está el límite entre el subtitulado de medios con IA y la subtitulación profesional, y qué cambia en el presupuesto, lo analizamos aparte.
Los errores se concentran donde más daño hacen: nombres de producto, términos técnicos, cifras y voces superpuestas. Además, rara vez identifican a quien habla o describen los sonidos, y la traducción automática que parte de ellos hereda todos sus errores. Asistentes generales como ChatGPT pueden ayudar a reformular o condensar un texto, pero no ven el vídeo, no comprueban los tiempos y no conocen su terminología.
El enfoque que funciona para la mayoría de las empresas es híbrido: transcripción automática como punto de partida y, después, un subtitulador cualificado que corrige el texto, añade hablantes y sonidos, condensa para la velocidad de lectura y revisa el resultado en el vídeo. Las orientaciones sobre accesibilidad suelen considerar insuficientes los subtítulos automáticos sin revisar, porque un subtítulo que solo es correcto en su mayor parte no es un equivalente. Cómo combinamos la inteligencia artificial con la revisión humana se explica en cómo utilizamos la inteligencia artificial en la práctica.
La ley europea de accesibilidad, en breve
El Acta Europea de Accesibilidad, la Directiva (UE) 2019/882, transpuesta en España por la Ley 11/2023, se aplica desde el 28 de junio de 2025 a determinados productos y servicios para consumidores, entre ellos el comercio electrónico, los servicios bancarios, los libros electrónicos, el transporte de viajeros y los servicios de acceso a medios audiovisuales. En los servicios incluidos, los sitios web y las aplicaciones deben ser perceptibles, lo que en la práctica significa subtítulos para los vídeos grabados publicados después de esa fecha.
Muchas empresas que producen vídeos de formación o B2B no están incluidas directamente, pero sus clientes o sus canales de venta a consumidores pueden estarlo. Nuestra guía sobre la ley europea de accesibilidad explica a quién se aplica. Los manuales e informes que se publican junto a los vídeos plantean las mismas preguntas, y la guía sobre documentos accesibles en PDF cubre esa parte.
Vídeos de formación, de producto y de marketing: qué necesita cada uno
Cada tipo de vídeo pone el acento en un aspecto distinto, y una norma interna debería tenerlo en cuenta.
Formación y e-learning. Los empleados deben entender el contenido, así que lo más sensato es SDH en el idioma original y SDH o subtítulos en cada idioma de la plantilla. La exactitud de las instrucciones importa más que el estilo, y la formación en seguridad nunca debería depender de subtítulos automáticos sin revisar.
Vídeos de producto y tutoriales. Están en las páginas de producto, en los portales de asistencia y a veces dentro del propio software. Sus subtítulos deben usar los nombres que aparecen en el producto y en el manual de instrucciones, y señales como alarmas o pitidos de confirmación suelen ser información esencial. Los archivos WebVTT separados permiten reutilizar el vídeo en varios idiomas y encajan en el proceso de traducción y localización de software cuando los tutoriales se publican con cada actualización.
Vídeos de marketing y de marca. Aquí el tono, el ritmo y la voz de la marca importan tanto como la exactitud, y gran parte del público ve los vídeos sin sonido. Una combinación frecuente son subtítulos incrustados para las versiones cortas de redes sociales y pistas activables en la web y en las plataformas de vídeo. Eslóganes y mensajes de campaña pueden requerir una adaptación más que una traducción, que es el terreno de las traducciones de marketing.
Cómo preparar el encargo para el proveedor
La mayoría de los problemas empiezan con un encargo que solo dice «subtítulos en cuatro idiomas». Un encargo breve pero completo ahorra varias rondas de correcciones.
- Público y finalidad: solo traducción, accesibilidad o ambas, y para qué idiomas.
- Entregable: SDH, subtítulos cerrados o subtítulos traducidos, con las convenciones de identificación de hablantes y sonidos de cada idioma (por ejemplo, la UNE 153010 para el español).
- Formato y plataforma: SRT, WebVTT o un formato de televisión, versiones incrustadas si hacen falta y dónde se publicará cada archivo.
- Material de partida: vídeo definitivo (no un premontaje), guion o transcripción si existen, textos en pantalla que deban traducirse y su glosario de nombres de producto y términos.
- Revisión: quién aprueba la terminología en su empresa y si desea una revisión de los subtítulos en el vídeo antes de la entrega.
Pregunte también al proveedor quién revisa los archivos en el contexto del vídeo y cómo se gestionará un nuevo montaje. Las preguntas más generales de nuestra guía sobre el control de calidad en la traducción también sirven aquí.
Cómo elabora DEMA Solutions los subtítulos y el SDH
Nuestro servicio de subtitulación y traducción de subtítulos se basa en tres pasos: transcripción del audio original, traducción o adaptación por parte de un lingüista cualificado, y segmentación y sincronización con el habla, los cambios de plano y el ritmo de lectura. En torno a ese núcleo, los proyectos pueden incluir la revisión en el contexto del vídeo, subtítulos cerrados, SDH y la entrega como archivos separados o incrustados en el vídeo.
Para el SDH, transcribimos el audio completo y acordamos con usted, antes de empezar, las convenciones de identificación de hablantes, descripciones sonoras, música y formato; después adaptamos el diálogo y la información sonora para cada idioma. La pista SDH se revisa en contexto y, cuando procede, colaboramos con asociaciones que apoyan a las personas sordas y con discapacidad auditiva para comprobar su accesibilidad y legibilidad. La traducción sigue nuestro proceso certificado ISO 17100, a cargo de nuestros equipos en Italia, Serbia y España, y su glosario mantiene los nombres de producto y los términos coherentes con el resto de sus contenidos.
El SDH puede formar parte, además, de un programa de accesibilidad más amplio, junto con PDF accesibles, lenguaje claro y lectura fácil, que reunimos en nuestros servicios de accesibilidad y lenguaje inclusivo.
Preguntas frecuentes
Ambos hacen accesibles el habla y los sonidos relevantes a quien no oye la banda sonora. Los subtítulos cerrados proceden de la tradición televisiva, suelen estar en el idioma original y pueden colocarse en la pantalla. El SDH se entrega como archivo de subtítulos, se ve como unos subtítulos normales y puede estar en el idioma original o traducido.
Son las siglas en inglés de subtítulos para personas sordas y con discapacidad auditiva. Además del diálogo, identifican a quien habla cuando no es evidente y describen los efectos sonoros y la música relevantes para entender el vídeo.
Es la norma española sobre subtitulado para personas sordas y personas con discapacidad auditiva, en su versión de 2012. Establece requisitos y recomendaciones sobre la presentación de los subtítulos, los tiempos, la identificación de personajes y el tratamiento de los sonidos.
El criterio 1.2.2 Subtítulos (grabados), de nivel A, y el criterio 1.2.4 Subtítulos (en directo), de nivel AA. Ambos figuran en las WCAG 2.1 y 2.2 y, a través de la EN 301 549, en la referencia europea de accesibilidad.
SRT es el formato más aceptado y funciona en casi todas las plataformas. WebVTT es el estándar web, admite posición e identificación de hablantes y puede etiquetarse como captions en los reproductores HTML. Compruebe qué formatos acepta su plataforma; muchas empresas conservan ambos.
Como borrador, sí. Para un vídeo publicado deben corregirse por una persona, porque suelen equivocarse en nombres, términos y cifras y rara vez identifican a quien habla o describen los sonidos.
Solo en clips breves para plataformas que se reproducen sin sonido. Los subtítulos incrustados no se pueden desactivar ni ampliar, no son legibles por las tecnologías de apoyo y cada idioma necesita un vídeo distinto.
Haga accesibles sus vídeos en todos los idiomas
Si está preparando vídeos de formación, de producto o de marketing para varios mercados, indíquenos qué vídeos, idiomas y plataformas necesita. Le recomendaremos la combinación adecuada de SDH, subtítulos cerrados y subtítulos y organizaremos el trabajo según su calendario de publicación.
Cuéntenos qué necesita y le responderemos con las soluciones adecuadas.